Dormir en una cabaña en el árbol en medio del bosque

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Dormir en una cabaña en un árbol es una experiencia que deberíamos vivir todos al menos una vez en la vida. Aunque parezca el típico sueño y deseo de los pequeños de la casa, también lo es de mayores. Nuestra experiencia en Cabanes als Arbres fue sensacional. ¡100% recomendable!

Qué es Cabanes als Arbres

Este sencillo, pero encantador complejo, cuenta con diferentes cabañas en árboles 100% sostenibles en medio del bosque. Además de la experiencia en la casita de madera, nosotros también disfrutamos de un tiempo en un jacuzzi y sauna ecológica al aire libre. Una escapada romántica de fin de semana ideal para disfrutar en pareja, o toda la familia (niños a partir de 10 años), para relajarse y reconectar en medio de la naturaleza. 

Debemos remarcar que su página web no hace justicia al entorno y a las diferentes casitas en los árboles. ¡La verdad es que el paisaje nos impresionó! La Sierra de las Guillerías es una zona mágica de bosques de alcornoques, hayedos y pinos rojos altísimos por la que pasan infinitos ríos secundarios y riachuelos.

Una zona con una gran cantidad de agua, ideal para que el suelo de estas florestas sean alfombras verdes y mullidas con grandes helechos, hierba y multitud de florecillas. Inmensas arboledas rodean Sant Hilari Sacalm, el pueblo dónde se encuentra Cabanes als Arbres. Y si te gusta conducir, ir en moto o en bici, no puedes perderte la experiencia de circular sin rumbo fijo por las carreteras secundarias de la zona. ¡Muy chulas!

Cuando ir a Cabanes als Arbres

Nosotros fuimos a finales de julio de 2020, cuando yo estaba embarazada de 29 semanas. Una temperatura ideal para disfrutar en la montaña y alejarnos del calor sofocante de Barcelona. La única pega que le puse a esta pequeña aventura fue el trayecto hasta allí, con el embarazo cualquier viaje en coche me provocaba un mareo tremendo…

Lo cierto es que, justo antes de llegar, al desviarnos de la carretera principal y tomar la carretera secundaria, el paisaje empezó a cambiar y cada vez era más verde y frondoso y fue mucho más agradable. Bosques de pinos, helechos enormes y plantaciones de abetos de Navidad… ¡Precioso! Después nos volvimos a desviar por un camino de tierra que pasaba cerca de unos viveros de retoños de abetos, y entonces los árboles se volvieron aún más grandes y la vegetación aún más abundante.

Una vez llegamos al recinto, aparcamos el coche en una gran explanada, el olor a pino fue embriagador; recordemos que en ese momento yo estaba embarazada y cualquier aroma se multiplica por dos. 🙂 Como imaginarás la zona no tiene caminos asfaltados, ¡estamos en medio de la montaña! Por lo que es importante ir con calzado cómodo y mochila, mejor prescindir de maleta con ruedas.

Todas las cabañas están muy distanciadas entre sí. Mientras se va paseando por el bosque vas descubriendo algunas de ellas, todo está muy bien señalizado. Hay varias rutas y recorridos por la zona y el recinto cuenta con pasos con puentes colgantes muy chulos.

Algunas cabañas están suspendidas entre 2 o 3 árboles, pero nuestra cabaña estaba atravesada por el tronco de un robusto pino centenario a 5 metros del suelo y al lado de una pendiente. Una vez subidas las dos escaleras -una de ellas de mano- y pasada la trampilla que hace de puerta principal, las vistas al bosque eran preciosas. 

Pero lo que más nos conmovió fue quedarnos en silencio en contadas ocasiones y prestar atención a la banda sonora del lugar. Sólo se oían pájaros cantando sin parar, con ese efecto de eco tan característico que sólo ofrecen los bosques más grandes, salvajes y vivos.

Distintos reclamos resonaban por todas partes: petirrojos, ruiseñores, mirlos… Y puntualmente escuchábamos, algo más lejos, el repicar sobre la madera de un pájaro carpintero en busca de comida. Fue algo mágico. Todas las cabañas tienen nombres de pájaros: Pit Roig, Duc, Faisà, etc. ¡No puede ser más acertada la temática de nombres! Nosotros nos hospedamos en la cabaña “pit roig” .

Cómo son la cabañas

Las cabañas son sencillas pero no les falta de nada. Tienen una cama, un pequeño baño ecológico, butacas al lado de la chimenea y un par de sillas con mesita en el balcón. Son cabañas ecológicas, y no tienen ni electricidad ni agua corriente. Pero antes de que te asustes, déjame explicarte cómo sobrevivimos sin problema alguno en esta cabaña. La falta de electricidad no es un problema, sobretodo si vas en verano que tendrás sol hasta la hora de cenar.

Cabe decir que hay que aprovechar que en esa zona no hay contaminación lumínica, ¡un cielo lleno de estrellas te está esperando! Recuerdo que esa noche nos quedamos en el balcón de la cabaña completamente a oscuras muchísimo tiempo, ¡menudo visionado de estrellas! Igualmente, en recepción te darán un farolillo a pilas que, junto con los frontales de luz, apuntando al techo o contra alguna pared tendrás suficiente luz para iluminar la estancia.

El agua tampoco fue ningún problema. Al llegar encontrarás una botella de agua de 1L de bienvenida, pero te recomendamos -sobretodo si es verano- que te lleves una o dos cantimploras más por si acaso. Esas reservas de agua sirven tanto para beber, como para limpiarse las manos, cara o cepillarse los dientes. Y, ¿cómo funciona el wc? Muy fácil, no es un sanitario normal y corriente, es un wáter seco. Se tiran unas cuantas palas de serrín después de su uso y, ¡listo! Sin olores y ecológico.
Además, en la masía donde está ubicada la recepción del complejo, se encuentran también las duchas y baños convencionales. 

En la masía central se encuentra la recepción del recinto, una vez haces el check-in te explican todo súper detalladamente y te dan tu kit de supervivencia en una cesta de mimbre. Un mapa de la zona con tu cabaña señalada, las llaves de la cabaña, unas linternas (como te comentaba), un mechero para la chimenea y unos walkie-talkies para poder hablar con recepción si así lo necesitases.

Qué comer en Cabanes als Arbres

Allí mismo cuentan también con cocina donde preparan las cenas y desayunos de los huéspedes y disponen de servicio de bar y salita de estar con juegos y libros. Así como el desayuno está incluido, la cena no. El menú y el precio varían según la temporada, aunque rondará los 25-30€ por persona. Había 3 primeros, 3 segundos y 3 postres a elegir – ¡con opciones vegetarianas! -. Y además te ofrecían una botella de vino blanco o tinto para acompañar. 

Tanto la cena como el desayuno se consumen en la misma cabañaDesayunar y cenar en el balcón rodeados de árboles y junto con el cantar incesante de los pájaros fue algo maravilloso. El personal del alojamiento se desplaza hasta cada cabaña y sirven la comida y bebidas en una cesta. Cuentan con un sistema de polea para no subir a la cabaña. Todas las casitas tienen una cuerda, cuelgan en ella la cesta y son los propios huéspedes los que tienen que tirar de la cuerda para subirla. ¡Un encanto más del lugar! ¡Ah! Y este sistema de polea también es súper útil para subir y bajar las mochilas y equipaje. 

Actividades en Cabanes als Arbres

Como explicábamos al principio, esta experiencia no solo ofrece dormir en un árbol, también te invita a relajarte gracias a otros servicios que están a disposición de los huéspedes (coste adicional). Disponen de una casita de madera dónde realizan masajes, una piscina enorme de uso común al aire libre, pero lo mejor: el spa en medio del bosque.

Cuentan con diferentes jacuzzis y saunas ecológicos, se prescinde del uso de electricidad y todo se calienta con leña. Uso privado para cada pareja, ¡por supuesto! Esta zona se encuentra en el caminito que hay entre la masía principal y el parking. Es un cercado delimitado por grandes arboles, con una valla de mimbre oscuro y denso para dar intimidad. 

Los encargados de mantener esa zona nos explicaron cómo era la mejor manera de disfrutar de la sauna. Primero nos recomendó entrar en la sauna seca, que era un barril gigante de madera, con una pequeña chimenea arriba del todo. Nos pareció encantador y súper cuco. Lo cierto es que nos recordó un poco a las puertas de las casas de los Hobbits. Pasados unos 10-15 minutos nos recomendó darnos una ducha fría rápida y acto seguido meternos en el jacuzzi. Y así lo hicimos. Disfrutamos muchísimo de esta experiencia. 

La verdad que recordamos con mucho cariño esta pequeña aventura, fue un regalo que hice a Marc por su 28 cumpleaños, pero que el inicio de la pandemia hizo que tuviéramos que posponerlo hasta verano 2020, cuando todo se volvió a reactivar. Además, la mañana que amanecimos allí recibimos un e-mail con una gran noticia que nos pilló por sorpresa y nos dejó maravillados durante días. 

Cabanes als Arbres es un alojamiento turístico diferente, ecológico y único con el que te reencontrarás con tu niña/o interior; aquel que deseaba tener una casita en el árbol. Aunque sin duda, es indispensable contar con un/a buen/a acompañante con el que disfrutar de esta pequeña aventura donde parar y reconectar en la naturaleza

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