CANTABRIA: 4 SITIOS QUE DEBES VISITAR

¡Disfrutamos como enanos en nuestra escapada a Cantabria! El norte es tradición, mar y buena comida. En la costa cántabra dimos largos paseos, hicimos un montón de fotos y nos dejamos cautivar por su naturaleza.

Hoy seguimos compartiendo la ruta que hicimos en 2019 por el norte de España, después del post de Asturias, ¡ahora le toca el turno a Cantabria

1/ SANTILLANA DEL MAR

Nuestra primera parada fue al famoso pueblo de las tres mentiras, Santillana del Mar: ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. Pero ha sido reconocido por varias guías de viaje como uno de los pueblos más bonitos de España. Y a nosotros -y a muchos otros turistas- nos pareció que es totalmente cierto. 

Casitas de piedra y balcones de madera antigua repletos de flores, hacían de cada esquina una postal clásica muy castellana. ¡Incluso hay vacas y caballos en el centro del pueblo! Eso sí, difícil captar la estampa sin que ningún otro turista se cruzara delante de la cámara. Y aunque esto no desmerece lo bonito que es Santillana del Mar, reconocemos que nos abrumó un poco la gran cantidad de gente con la que coincidimos allí. 

La parte positiva de que sea un pueblo tan sumamente turístico es que la oferta gastronómica y hotelera es muy amplia. Nosotros nos hospedamos en el centro de Santillana, en un hotelito muy rústico y acogedor: Posada Santa Juliana.

Además, durante esos días, la verdad que comimos de maravilla. Nos dimos un par de homenajes en el restaurante La Villa y en el Pasaje de los Nobles. A parte, también cenamos en plena Plaza Mayor en El Castillo, un restaurante de raciones y picoteo muy asequible, en el que nos pusimos las botas: cachopo, zamburiñas, tapas, postres caseros… ¿Qué habrías elegido tú?

En unos días enviaremos la newsletter con un mapa con nuestras localizaciones favoritas de Cantabria y además, un imprimible indispensable para disfrazarse este próximo Halloween.

EL ZOO DE SANTILLANA DEL MAR

Aparte de comer, perderse y disfrutar de cada rinconcito del pueblo, otro de los atractivos principales (e indispensable si se tienen niños) es visitar el Zoo. Nosotros tenemos sentimientos encontrados respecto a este tipo de instalaciones. Por una parte, no nos gusta el concepto de ver los animales a modo escaparate y que estén privados de su libertad rodeados de cemento y cartón-piedra. Pero por otra parte entendemos que los zoos hacen una gran labor con programas de reproducción de especies en peligro de extinción y acogida de animales que han sufrido explotación en espectáculos o vivencias aún peores.

Dicho esto, después de muchos años sin pisar un zoo, nos animamos a visitar éste, porque habíamos oído maravillas acerca del Jardín de las Mariposas. Una recreación de un jardín tropical donde cientos de mariposas revolotean a tu alrededor. Desde luego no nos defraudó: ¡qué pasada! Mariposas de todos los colores y tamaños lucían sus alas cautivando a todos los que estábamos allí. Algunas incluso se posaban sobre la cámara o en nuestras manos. Un lugar de cuento de hadas que dejaba a los más pequeños (y a los mayores) con la boca abierta. 

En este otro post hemos compartido un montón de fotografías de mariposas y otros animales que hicimos ese día.

Pasamos la mayor parte del tiempo en este jardín y tuvimos el placer de conocer al dueño del centro, José Ignacio Pardo de Santayana. Nos inspiró la pasión con la que nos narraba su historia, la de toda una vida dedicada a los animales. Y también nos encandiló con todos los secretos que desconocíamos de las mariposas. Nos dijo que cuando tuviéramos hijos nos fueramos al campo en primavera y dónde hubiera un campo de flores lleváramos un plato lleno de fruta bien madura y esperáramos a que sucediera la magia. ¡Sin duda lo haremos con nuestra pequeñaja! 

El resto del zoo está lleno de felinos, un montón de tipos de aves, animales típicos de la península, primates… ¡De todo! 

LA PLAYA DE SANTA JUSTA

Otra joya que no se puede dejar pasar en Santillana es la playa de Santa Justa. ¿Te decimos que no tiene mar y ahora te recomendamos visitar una playa? ¡Pues sí! Y no, no te hemos engañado, Santillana no tiene mar. Pero muy cerquita en coche se puede visitar esta maravilla natural. 

Santa Justa es una playa creada por una pequeña lengua de mar que se adentra entre dos acantilados cubiertos por un manto verde de hierba. Y en la loma de uno de ellos hay una pequeña ermita abandonada a la que se puede llegar a pie haciendo una mini-excursión.

Aunque era agosto, no olvidemos que el cantábrico es bravo, y no siempre te puedes bañar en sus playas. Y ese día no iba a ser una excepción. El fuerte oleaje no nos dejó ni remojar la puntita del dedo gordo del pie, pero nos brindó una postal espectacular. 

2/ SANTANDER

Siguiendo la carretera principal llegamos a Santander. Lo cierto es que nuestro paso por la capital de Cantabriafue algo fugaz, pero suficiente para poder disfrutar de sus zonas de playa. Extensas orillas que se llenan de toallas y parasoles clavados en la arena en los días de verano. Y el agua… ¡Estaba tan limpia y azul! 

Nos quedamos con las ganas de visitar el Palacio de la Magdalena. Este es un edificio situado en la punta de la península de la Magdalena, alzándose de manera majestuosa frente al mar. Es un palacio construido a principios del siglo XX para ser la residencia de verano de la familia del rey Alfonso XIII. Actualmente pertenece al Ayuntamiento de Santander y es considerado un bien de interés cultural. Sin duda la añadimos a la lista de cosas pendientes de ver cuándo volvamos.

3/ CASTRO-URDIALES

Es un pueblo situado al este de Santander. Es una localidad grande que se alarga resiguiendo la costa cántabra. A diferencia de Santander y Santillana del Mar, éste no es un destino tan concurrido, por lo que si se busca algo de tranquilidad este es lugar sin duda alguna. Buena comida, un puerto precioso y unas playas perfectas para relajarse. Te destacamos la Playa Ostende, situada al norte del pueblo. Es super ancha, ideal para pasearla o tomar el sol -si el fuerte viento te lo permite-.

Dejando atrás Ostende, y frente al Castillo de Santa Ana se encuentra la zona del puerto; una zona encantadora con mil detalles para fotografiar. Los muelles suben y bajan con cada marea, y todo el perímetro portuario está envuelto de edificios de aspecto añejo muy bonitos.

En Castro Urdiales nos coronamos en lo que comida se refiere. Destacamos sin duda los pinchos. Eran grandes, deliciosos y algo que a nosotros personalmente nos gustó, y es que la mayoría de las tapas tenían un toque moderno. No nos malinterpretes, ¡la comida tradicional nos encanta! Pero después de varios días comiendo comida típica de la zona nos sorprendieron gratamente esos pinchos grandes con aires modernos. 

5/ COMILLAS

Cuando leí Puerto Escondido de María Oruña me quedé prendada de Cantabria, y de ahí afloraron mis ganas de visitarla. Pero especialmente del pueblito en el que tiene lugar la mayor parte de la historia; Comillas.

Dejando a un lado toda la parte de misterio e investigación de la novela, Oruña lo describió como un pueblito costero -de aspecto parecido a Santillana del Mar- ideal para disfrutar de unas vacaciones tranquilas en familia. En la que los días se pasan en la playa y los caprichos son en forma de helado. Nos dio mucha pena no poder visitar este pueblo a pesar de mis ganas por ver las calles y paisajes que describía la novela. Pero por cuestión de tiempo tuvimos que descartarlo de la ruta. ¡Una pena! Teníamos alojamiento fichado y todo: Posada Santa Ana.

Y de nuevo nos quedamos con ganas de ver más en nuestra próxima escapada al norte. Pero tenemos súper claro que volveremos a visitar esta joya del norte que es Cantabria. Aunque confieso que empiezo a sospechar que lo de dejarnos cosas por ver es un autoboicot que nos hacemos para tener la excusa perfecta para volver y hacer lo que más nos gusta, VIAJAR

Sigue leyendo sobre esta escapada por Cantabria, en este post donde detallamos todo lo que vimos en el Zoo.