10 DÍAS EN LAS ISLAS LOFOTEN EN AUTOCARAVANA

Estas islas se encuentran en el norte de Noruega por encima del Círculo Polar Ártico. Este archipiélago posee una belleza asombrosa. Es una zona rodeada de paisajes naturales, majestuosos fiordosauroras boreales, colonias de animales y playas preciosas. 

Vistas desde el avión, @tengo_unclip 

Su población vive en las tradicionales casitas pesqueras de madera, mayoritariamente rojas.

Nosotros viajamos en el mes de abril, cuando aún estaba todo cubierto de nieve. Tuvimos la suerte de poder admirar las coloridas luces de la aurora boreal que iluminan el cielo durante la noche.

La aurora boreal se ve de septiembre a abril y la luz de media noche de abril a julio.

Estas islas tienen un clima suave a pesar de su latitud, gracias a la cálida corriente del Golfo de Méjico. Esta buena temperatura de abril, hizo posible que disfrutáramos de una ruta de 10 días en autocaravana con muchos días de sol. Recorrimos cada isla sobre ruedas gracias a los puentes y túneles que unen las islas entre sí. La cultura del caravaning y el disfrute de la naturaleza están muy extendidos en Noruega. Tienen una ley que otorga el “derecho a vagar libremente.” Se puede acceder a cualquier lugar al aire libre (costas, lagos, campos, bosques y montañas) sin problemas, siempre que se trate a la naturaleza con respeto. Además, la carretera está llena de áreas de servicio con lavabos, zonas de picnic y zonas de desagüe.

Hammerstadsgate Camping. Izquierda @tengo_unclip / Derecha: @marccobler

A continuación, compartimos nuestro diario de viaje. Día a día fuimos anotando cada vivencia en una libreta para recordar cada detalle como si fuese ayer.

Día 1 – Aterrizamos en Tromsø.

La compañía de autocaravanas nos vino a buscar al aeropuerto de la ciudad de Tromsø. Para cruzar a las islas colindantes se debe conducir a través de puentes y túneles subterráneos que cruzan por debajo del mar. 

El objetivo de este viaje era una ruta de 5 días desde Tromsø hasta un pueblo llamado Å. Los 5 días siguientes, realizamos el camino inverso hasta la ciudad.

Después de repasar la ruta que debíamos tomar sobre el mapa, nos dirigimos a hacer las primeras compras: repostaje de combustiblesupermercado. Tanto el diésel como la compra de comida son más caras que en España, pero es completamente asumible.

Tromsø, @tengo_unclip 

Ahora sí, equipados con todo lo necesario, por fin dimos el pistoletazo de salida a nuestra nueva aventura noruega. Nuestra primera parada fue en un lateral de la carretera antes de la puesta del sol, para hacer una tomas aéreas con el dron. No podíamos esperar a ver el paisaje nevado desde arriba, sinceramente: ¡increíble!

Ya entrada la noche, pero con una claridad tenue seguimos el camino hasta llegar a Bjervik, pueblo donde nos incorporamos a la famosa carretera E10 que finaliza en Å (el ecuador de nuestro viaje). También es conocida como la carretera del rey Olav 5. Finalmente, pasamos la noche en la carretera que bordea Ofotfjorden.

Bogen i Ofoten, @tengo_unclip 

Día 2 – Un paraíso de nieve.

A la mañana siguiente, desayunamos sin prisa y nos pusimos en marcha. El plan era tomarnos todo el viaje con tranquilidad e intentando improvisar un poco. 

Bogen i Ofoten @tengo_unclip

Primera parada, nos desviamos de la carretera principal con la intención de acercarnos a la orilla del fiordo a hacer unas fotos. Estamos en Bogen i Ofoten y descubrimos un camino que se puede realizar a pie a pesar de la profunda nieve del paseo. Al llegar a la orilla, nos recibe un mar perfectamente en calma que refleja un sol resplandeciente.  

Hanøy. @tengo_unclip

Seguimos la ruta con la autocaravana, hasta cruzar el puente Tjeldsundbrua. Más adelante, paramos en Hanøy donde encontramos un muelle diminuto pero precioso. Y al caer la noche, decidimos aparcar la autocaravana en un camping llamado Hammerstadsgate para dormir.

Día 3 – Un día memorable.

Al despertar descubrimos el precioso recinto que nos había acompañado durante la noche. Hammerstadsgate resultó ser el camping con más encanto de todos.

Hammerstadsgate Camping. Izquierda:. @tengo_unclip / Derecha: @alonsoadri_

Después de un rato de fotos nos dirigimos hacía Henningsvær, un pueblecito donde empezamos a percibir la tradición pesquera de las islas. Encontramos una zona enorme donde hay un secadero de skrei (bacalao noruego). Dicen que este bacalao es el mejor del mundo.

Henningsvaer. @tengo_unclip
Henningsvaer. Izquierda: @tengo_unclip / Derecha: @marccobler

Ese día, dormimos en la playa de Eggum donde el cielo nos regaló un espectáculo. De repente, junto a la luz del atardecer tardío (se ponía sobre las 22.30h) vimos por primera vez una aurora boreal. Hacía un frío de escándalo, me senté en la cama con la cabeza pegada a la ventana y grabé en mi retina ese baile de luces verdes. Creo que es una de las cosas más alucinantes que he visto nunca.

Playa de Eggum. @marccobler

Día 4 – Fotografiando sin parar.

El cuarto día madrugamos y nos dirigimos a una de las playas más bonitas: Haukland Beach. Es un lugar único con idílicas aguas cristalinas y una arena fina parcialmente nevada. En la orilla, cada uno deja volar su creatividad junto a su cámara. Yo decidí marcar un camino de pisadas sobre la nieve para componer una foto.

Haukland Beach @tengo_unclip

Continuamos con la ruta y a medida que hacíamos kilómetros, los paisajes eran más y más bonitos. Los fiordos eran más grandes y se reflejaban en el mar que actuaba como un perfecto espejo. Llegamos a Nusfjord para comer en un restaurante que da al muelle donde vimos una nutria disfrutando de un baño helado en el mar. Este pueblo es muy bonito y recuerdo que tenía unas cabañas pesqueras rojas llamadas rorbu para hospedar a turistas.

Nusfjord. @tengo_unclip

Se nos pasó la tarde volando y nos alcanzó el atardecer dando vueltas, así que decidimos aparcar en cualquier lugar para dormir. El camino nos llevó hasta un diminuto cementerio abierto y, a pesar de que todas las películas de terror lo desaconsejan, decidimos dormir allí. 

Día 5 – El ecuador de nuestro viaje.

Nos despertamos otro día más con un sol radiante, en abril amanece sobre las 5.30h. Nos ponemos en marcha hacía el oeste por la E10, cruzamos los bonitos puentes de Fredvang y paramos en Hamnøy. Este pueblo es muy representativo de las islas Lofoten, tiene una de las instantáneas más famosas: las casitas rojas al borde del mar con el fiordo en la parte trasera. 

Hamnøy. @marccobler

La siguiente isla que cruzamos fue Sakrisøya. A continuación, se encuentra Reine, el pueblo más importante de la zona. En la bahía que forma el pueblo, nos paramos al borde de la carretera porque vimos una familia de orcas. Estos animales marinos eran enormes y daban círculos entre sí moviendo sus colas para darse un banquete de pescado, mientras las gaviotas volaban ajetreadamente sobre ellas. Otro recuerdo imborrable para mí. 

Sakrisøya. @tengo_unclip
Reine. @tengo_unclip

En esta zona los pueblos son más pequeños y todo está más cerca. Entre las actividades estrella se encuentra la excursión del Reinebringen (montaña con vistas a los pueblos y el inicio del fiordo de Reine) pero debido a la nieve resbaladiza, nos lo desaconsejaron completamente. También, se hacen salidas en ferry hacia el continente y Vaerøy.

Å. @tengo_unclip

Finalmente, llegamos a Å. Este pueblo tiene el nombre más corto del mundo y se pronuncia [o]. Es un pueblo sencillo y encantador.

Esa noche dormimos en el camping Moskenes. Conforme caía la noche, una niebla densa y baja se apoderó de toda la costa desde mar adentro. 

Día 6 – Un contratiempo detrás de otro.

Ese día pusimos ruta en dirección a Svolvær. Pasado mediodía, intentamos hacer la excursión de la playa de Kvalvika. Sabíamos que no era un buen momento, ya que la playa está orientada al norte y venía un frente. Pero decidimos intentarlo ya que sólo eran 2 kilómetros.

Empezamos a subir la montaña, aún habiendo mucha nieve y hielo. Nos constaba mucho avanzar sin calzado especial ni raquetas de nieve. La nieve cubría hasta la rodilla en algunos tramos y los pies se nos empezaron a enfriar. De un momento a otro, la claridad se perdió por un banco de niebla densa que apareció de la nada. No veíamos más allá de unos cuantos metros. Decidimos dar la vuelta, pero perdimos el camino y no veíamos nada. Por desgracia, metimos los pies en nieve en deshielo y se nos empaparon pies y piernas. Me asusté, confieso que me puse muy nerviosa al ver que estaba congelada, no veíamos nada y no podíamos avanzar sin hundirnos en la nieve. Al fin, encontramos nuestras huellas en sentido contrario y con ánimos más calmados fuimos descendiendo muertos de frío. 

Unstad beach. @tengo_unclip

Al llegar a la caravana entramos en calor y descansamos. Después, nos pusimos en marcha para pasar la noche en la playa de Unstad, conocida por sus olassurfistas. Para acceder allí, se debe pasar por un túnel muy estrecho y oscuro. A la salida del túnel nuestra caravana cogió un poco de velocidad mientras otra caravana venía de frente. Frenamos pero los retrovisores chocaron. Nos detuvimos e intercambiamos datos para el seguro con los surferos alemanes del otro vehículo.

Un mes después del suceso, la aseguradora noruega nos cobró unos 700€ por un retrovisor nuevo. Después de dicho percance, aparcamos la caravana en la playa y cenamos. 

Día 7 – Jornada tranquila.

Después de una noche acompañada por el sonido de las olas, nos levantamos, dimos un paseo entre las rocas y disfrutamos de un rato de exhibición de surf ártico.

Unstad beach. @marccobler

De vuelta a la carretera, nos adentramos en una zona donde era posible encontrar renos salvajes. Mantuvimos los ojos bien abiertos para ver si teníamos suerte, pero no nos cruzamos con ninguno. Así que nos tuvimos que contentar con los maravillosos paisajes helados.

Paramos para dormir en una zona con vistas lejanas al fiordo por la E6 cerca de Gratangen, pasado Bjervik. Pasamos una noche de lluvia después de haber pasado un día de cielo gris.

Día 8 – Bestial.

Por la mañana queríamos llegar a Senja para aprovechar el día en la segunda isla más grande de Noruega después de Svalvard. El plan se desmontó rápido cuando en la carretera vimos anunciado “Polar Park”.  Un parque con animales polares con instalaciones grandes y bien cuidadas. Empezamos la visita y poco a poco fuimos viendo alces, linces, osos blancos, lobos, ciervos… Todos con sus espectaculares pelajes para combatir el frío. ¡Disfruté como una niña pequeña!

Polar Park. @marccobler

A la noche, dormimos en un camping llamado Fjordbotn que está en el final del fiordo. 

Día 9 – Camino de vuelta.

Ese día seguimos la carretera del norte de Senja que pasa por los fiordos y acaba en el pueblo de Torksen. Nos apetecía mucho hacer la excursión al Segla pero nos lo quitamos de la cabeza por la nieve. Fuimos haciendo paradas para hacer fotos por Fjordgard, Senjahopen y otros pueblecitos pesqueros. Son preciosos y no tienen nada que envidiar a los de Lofoten. A medio día, paramos a comer cerca de SenjaTrollen, un parque temático de trolls. 

Vistas a Steinfjord. @tengo_unclip

Finalmente llegamos a Torksen, el último pueblo de la ruta, ya bien entrada la tarde. Teníamos mucha carretera aún por delante, queríamos dormir en la playa de Kvaløya o isla de las ballenas (un buen lugar para ver la aurora boreal), pero nos encontrábamos muy cansados. Así que, decidimos parar en un descanso junto a la carretera con Kvaløyajusto al otro lado.

Vistas a Steinfjord. @tengo_unclip

Día 10 –  Callejeando por Tromsø.

Último día de la aventura, finalmente llegamos a Tromsø, localizamos un parking libre donde aparcar la caravana y salimos a pasear. La nieve, el hielo y el frío mostraban una ciudad gris y sin gentío en la calle. Caminamos por el puerto, la plaza mayor y la avenida principal. Vimos un par de iglesias y al otro lado del puente, una catedral ártica

Tromsø. @tengo_unclip

Ahora sí, llegó el momento de devolver la caravana, pero antes debíamos parar en la gasolinera para comprar un par de bombonas de gas para reponer las usadas. Después, la compañía nos dejó en el aeropuerto. Nos esperaban dos vuelos de vuelta y desde el avión, pudimos admirar un sol de media noche espectacular. 

Uno de los vídeos resumen de nuestro viaje. By @alonsoadri_

Finalmente, si no recordamos mal fueron más de 800 km y el presupuesto de viajar en autocaravana ascendió a: 1.500€ de alquiler, 80€ dos bombonas de gas, 300€ en diésel, unos 70€ de las noches que dormimos en camping. Vuelos y comida a parte. 

Nuestra ruta de google maps en este enlace.

Hasta la próxima semana,

Cris.