ÚLTIMOS RAYITOS DE SOL EN LA COSTA BRAVA

Puedes volver una y otra vez a la Costa Brava y siempre descubrirás un rincón nuevo o un pequeño tesoro que retratar. Tanto sus pueblecitos llenos de luz, como sus zonas de naturaleza virgen son una maravilla para cualquier amante de la costa. A pesar de que todos los pueblos de la zona van en sintonía cada uno tiene su propio carácter y su singular aroma a pesca.

Al verano le queda una semana y aunque el día pueda estar medio nublado la brisa de la costa norte de Cataluña te invita a darte un chapuzón en el Mediterráneo. La mayoría de las playas de la Costa Brava son de piedrecitas, hay gente que las adora y gente que todo lo contrario… Yo tengo el corazón dividido, la verdad es que resulta muy cómodo a la hora de secarse los pies pero el caminar sobre ellas, es otro cantar… “no sin mis cangrejeras” 🙂  Como decimos en casa, pasar uno o varios días en la Costa Brava es convertirse en “Barbie o Ken accesorios”: zapatillas de deporte para bordear la costa y hacer un tramo del Camí de Ronda, sandalias o espardenyes para callejear por los pueblos y cangrejeras para la playa y las rocas.

Warm-Home-Life-Cadaques_01_02
Cadaqués, agosto 2016. Fotografía izquierda @tengo_unclip. Derecha Marc Cobler

Sin duda mi pueblo preferido es Cadaqués famoso por sus casitas tan cuidadas e impecables de color blanco con toques azules. Este es un pueblo exquisito mires por donde lo mires, cada rincón es especial y sus callejuelas siempre adornadas con plantas y pequeños detalles ornamentales. Si puedo escoger, debo decir que el contraste de color que aporta la bugambilia es precioso. Pasear por el casco antiguo es siempre un placer, es fácil entender que este fuera uno de los lugares de inspiración para muchos artistas, uno de ellos Dalí. Justamente en Portlligat se encuentra la Casa-Museo Salvador Dalí. 

Warm-Home-Life-Cadaques_03_04
Cadaqués, agosto 2016.Fotografías @tengo_unclip

En Cadaqués es obligado pasear por el casco antiguo, comprar alguna lámina bonita para decorar, darse un chapuzón por alguna de sus calitas y comer pescado a primera línea de mar. 

Warm-Home-Life-Cadaques_05_06
Cadaqués, agosto 2016. Fotografías @tengo_unclip

Recientemente hemos vuelto a la Costa Brava y hemos hecho una ruta por una de las zonas más conocidas: la comarca de Begur.

Warm-Home-Life-Post-Map_Cadaq-Begur

La comarca de Begur tiene ocho calas: La Platja del Racy, Illa Roja, Sa Riera, Aiguafreda, Sa Tuna, Platja Fonda, Cala Fornells y Cala d’Aiguablava. 

Warm-Home-Life-Begur-IllaRoja
Platja de l’Illa Roja (Begur), septiembre 2018. Fotografía @tengo_unclip

Siguiendo una herramienta poco conocida para mí (Wikiloc) empezamos por la Platja de la Illa Roja. Una playa bonita y sencilla resguardada por unas paredes de piedra de gran altura. A primera hora de la mañana, el sol cubría de color dorado la arena y la capa superficial del agua y después de hacer algunas fotos, nos pusimos en ruta hacia Cala Sa Riera. Esta cala está rodeada de pequeñas casitas de pescadores y en el otro extremo de la arena continua la ruta dibujando la costa. Se trata de un camino fácil que pueden hacer los niños tranquilamente. Nosotros quisimos pasar todo el día fuera y yo llevé mi nueva mochila de trekking Forclaz de 30 litros Air+ de Decathlon para llevar comida, cámara, toalla, cangrejeras y muda. Esta mochila ha sido una de las mejores compras que he hecho recientemente para excursiones y deporte. 

Warm-Home-Life-Begur-Foto_MarcCobler
Begur, septiembre 2018. Fotografía Marc Cobler

Durante todo el recorrido nos acompaña una vegetación verde y fresca protagonizada por pinos y pequeños arbustos.

Seguimos más adelante sin dificultad y llegamos al cap Sa Sal donde se encuentra lo que fue el famoso Hotel Cap Sa Sal. Este hotel de los años 60 y 70 fue un alojamiento de lujo para las celebrities de la época. Su especial construcción anclada en el precipicio rocoso y el empeño de sus dueños (una familia pudiente catalana) hizo que Begur se situara en el mapa mundial de la noche a la mañana. Parece ser que poco queda de su época dorada y ahora son unos sencillos apartamentos. 

Warm-Home-Life-Begur_03-04
Begur, septiembre 2018. otografías @tengo_unclip

Begur tiene un paisaje terrestre muy rico pero sus aguas marinas también lo son. Esta zona llamada como Ses Negres fue nombrado hace unas décadas como un espacio marino protegido que cuida de los ecosistemas y biodiversidad marina. Además favorece a la pesca artesanal y los estudios científicos marinos.

Todo el camino es tranquilo y deja a la vista maravillosas panorámicas de islotes rocosos y las islas Medes. Pasados unos minutos, bajamos unas escaleras que te guían hasta el mar y en la misma pineda empinada se encuentra un restaurante que si no me equivoco se llama Vintage Cap Sa Sal. Se trata de un restaurante muy mono perfecto para comer o tomar algo refrescante, sin duda me encantó. Está lleno de mesitas de madera colocadas sin complejos debajo de los altos pinos y entre sus troncos se ve el mar azul. 

Poco después, llegamos a Cala d’Aiguafreda, se trata de un sencillo embarcadero con un pavimento de cemento; con lo que pasamos de largo, ya que tenemos preferencia por las playas de arena y rocas.

Warm-Home-Life-Begur_SaTuna
Cala Sa Tuna (Begur), septiembre 2018. Fotografía @tengo_unclip

Poco después llegamos a la Cala Sa Tuna que nos da la bienvenida con unas bonitas casitas blancas con toques azules. Con su pequeña playita familiar es el lugar perfecto para refrescarse en sus aguas transparentes y comer. Después de descansar y disfrutar del buen ambiente que se respira en la zona, es el momento de deshacer todo el camino para volver al coche. Pero esta vez atajaremos a pie por carretera, esta ruta no es tan bonita como la que rodea la costa pero aprovechamos para echarle el ojo a algunas urbanizaciones del recorrido. ¡Hay casas enormes! 

Warm-Home-Life-Begur_05-06
Cala Aiguablava (Begur), septiembre 2018. Fotografía izquierda @tengo_unclip. Derecha Marc Cobler

Al llegar al coche, reponemos fuerzas y nos ponemos en marcha hacia la Cala Aiguablava, una de las más populares. Realmente es una cala bonita con aguas cristalinas y turquesas con una arena fina y clara, me transportó directamente a la cala Macarelleta de Menorca. Es una playa de fácil acceso, con parking y chiringuitos pero el inconveniente es que está bastante masificada. A nosotros nos gusta más la tranquilidad e investigar los alrededores por si hay algún rincón más relajado. Así fue, sin faltar a nuestra norma de plan B menos masificado, cogimos unas escaleras que se encuentran a mano izquierda en la misma arena y caminamos sobre el recorrido por el que te guía una tarima de madera hasta llegar a una calita pequeña llamada Cala Smiroli. No es tan bonita como Aiguablava pero es perfecta para sentarse entre sus enormes rocas a la luz del atardecer justo delante de todos los barcos anclados.  

Warm-Home-Life-Begur
Begur, septiembre 2018. Fotografía Marc Cobler

Así terminó un día de mucha caminata, bonitas panorámicas y como siempre buena compañía. Esperamos volver a la Costa Brava muy pronto y seguir añadiendo rincones a nuestra lista de “preferidos de la Costa Catalana”.

Cris,